El Holocausto fue, sin duda, una de las mayores tragedias del siglo XX. Pero incluso hoy día, a 75 años del fin del exterminio judío, la cuestión de la complicidad en aquella catástrofe sigue dividiendo a países.
Este 23 de enero, la fundación World Holocaust Forum y el Instituto Yad Vashem —la institución oficial israelí constituida en memoria de las víctimas del Holocausto— celebran el aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, en la actual Polonia.
El presidente polaco, Andrzej Duda, no viajará a Israel porque los organizadores del evento en Israel se negaron a darle la palabra. En Varsovia celebrarán su propio evento el 27 de enero, por lo que están haciendo todo lo posible para restarle importancia a las festividades israelíes.
Sin embargo, los líderes de Estados, incluyendo el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, el presidente francés, Emmanuel Macron, el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, el presidente italiano, Sergio Mattarella, y el presidente ruso, Vladímir Putin, viajarán a Jerusalén y no a Varsovia.
A finales de diciembre, Putin hizo una serie de declaraciones críticas sobre la política polaca en el período entre las dos guerras mundiales (1918-1939) y la posición de Europa respecto a las causas de la Segunda Guerra Mundial.









