domingo, 3 de marzo de 2019

75 años de la liberación de Leningrado.

El asedio duró 872 días y, según distintas estimaciones, se cobró las vidas de entre 600.000 y 1,5 millones de habitantes. Más del 90 % de ellos murieron de hambre.

Este 27 de enero, Rusia conmemora el 75.º aniversario del fin del sitio de Leningrado (la actual ciudad de San Petersburgo), el asedio más feroz y mortífero de la Segunda Guerra Mundial y uno de los más largos en la historia de la humanidad.

El bloqueo duró del 8 de septiembre de 1941 al 27 de enero de 1944 y, según distintas estimaciones, se cobró las vidas de entre 600.000 y 1,5 millones de habitantes. Más del 90 % de ellos murieron de hambre. ¿Cómo luchó y cómo sobrevivió la ciudad a aquellos 872 días oscuros?

¿Cómo comenzó el sitio?
Las tropas nazis entraron en el territorio de la región de Leningrado en julio de 1941. A finales de agosto ocuparon la ciudad de Tosno, situada a 50 kilómetros de Leningrado.

Pese a los esfuerzos del Ejército Rojo, los alemanes seguían estrechando el cerco alrededor de la ciudad, y el 2 de septiembre cortaron la última vía de ferrocarril que unía Leningrado con el resto del país. Menos de una semana después, la urbe quedó totalmente cercada, de modo que las dos únicas vías de comunicación con el exterior eran el aire y el lago Ládoga. En aquel momento, quedaban en Leningrado más de 2,5 millones de habitantes, 400.000 de los cuales eran niños.

"Los planes de los nazis pasaban por tomar la ciudad, eliminar completamente la población, destruir el territorio con inundaciones y borrar la ciudad de la faz de la Tierra. […] La ciudad no podía rendirse", explica Mijaíl Konstantínov, doctor en ciencias históricas.


¿Cómo sobrevivía la población?
El 12 de septiembre, se hizo un recuento de todas las reservas de productos alimenticios: eran suficientes solo para un mes y medio. En noviembre comenzó el hambre verdadera. Debido a la escasez de alimentos, en la ciudad se introdujo un sistema de racionamiento. Desde finales de noviembre, los trabajadores solo recibían 250 gramos de pan al día, y los niños, 125 gramos. Se hicieron frecuentes los casos de desmayos por hambre, la gente moría de agotamiento.

sábado, 2 de marzo de 2019

Picasso y Olga Khoklova.

«Ah, los caballos… Son las mujeres de mi vida». Picasso lanzaba la confesión en voz alta durante una corrida de toros a mediados de los años 50, en presencia de su biógrafo John Richardson, mientras observaba cómo la cuadrilla retiraba al animal abierto en canal después de la suerte de varas. Caballos muertos a manos de un minotauro, convertido ya en alter ego del artista. La escena se repite en grabados, lienzos y dibujos realizados a partir de la década de 1930. «La peor época de mi vida», diría Picasso, que vuelve una y otra vez a la imagen del caballo atacado y herido por el toro. Ese toro-minotauro es el propio Picasso. Ese caballo es realidad una yegua: es Olga Khokhlova.



La historia del arte ha reservado para Khokhlova el papel de compañera sumisa y doliente; de primera esposa y madre de Paulo, primogénito del artista; de amante ensimismada que vivió junto a Picasso el ascenso desde la bohemia de Montmartre hasta los castillos en la Costa Azul; incluso, parte de la crítica la ha señalado con el dedo durante décadas como la responsable de que Picasso abandonase la vanguardia para volver su mirada hacia la iconografía de Grecia y Roma. Así, la vida y la obra junto a Olga se identificaban con el llamado periodo neoclásico en Picasso. Pero la realidad suele ser más compleja. Lo muestra –y demuestra– 'Olga Picasso', la exposición inaugurada ayer en el Museo Picasso Málaga (MPM) como quien cierra una vieja herida.



En pocas ocasiones como esta el MPM hace valer su sobrenombre de 'museo de la familia'. Porque en el origen de 'Olga Picasso' surge el empeño de su nieto, Bernard Ruiz-Picasso, hijo de aquel Paulo, mecenas de la pinacoteca y presidente de su Consejo Rector. Suyo es el empeño de arrojar luz sobre una mujer que hasta este proyecto supuso un enigma incluso para él.

Museo Estatal Ruso en Málaga.

El Embajador de Rusia en España Yuri Korchagin intervino en la ceremonia de la inauguración de las nuevas exposiciones en la filial del Museo Estatal Ruso en Málaga, dedicadas a las imágenes femeninas en el arte ruso del siglo XV-XX y a las mujeres pintoras de los siglos XIX-XXI.









Voluntarios soviéticos, memorial.

Embajador de Rusia Yuri Korchagin, Agregaduría Militar, funcionarios de la Embajada y de otras representaciones rusas en España visitaron el cementerio de Fuencarral para colocar flores al monumento a los voluntarios soviéticos muertos en España durante la Guerra Civil 1936-1939








Pioneras. Mujeres de la vanguardia rusa.

En el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza está inaugurada la extraordinaria exposición “Pioneras. Mujeres Artistas de la vanguardia rusa”, que se celebrará en la sala 43 hasta el 16 de junio.








viernes, 8 de febrero de 2019

De Chagall a Malévich.

El 7 de febrero el Embajador de Rusia participó en la ceremonia de la inauguración de la exposición de la vanguardia rusa “De Chagall a Malévich: el arte en revolución”, que se celebra en la fundación Mapfre hasta el 5 de mayo (Paseo de Recoletos, 23, Madrid).




Fiodor Budberg

En vísperas del Día del Diplomático el Embajador de Rusia en España Yuri Korchagin y los diplomáticos de la Embajada rindieron homenaje a su colega Fiodor Budberg, jefe de la misión diplomática rusa en España los años 1910-1916.





Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...